EL CARRETE DE LOS QUE CORREN

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Hoy, por segundo año consecutivo, corrí  10k en la media maratón TPS. Para los que no cachan, el día de la media maratón TPS es EL día en el que se deja de trabajar en el puerto y se abren las puertas a miles de runners y no tan runners para correr entre grúas y containers. Y aunque todas las corridas grandes brindan prácticamente los mismos servicios y tienen la misma estructura, por ser la primera de la temporada y brindarnos un paisaje tan bacán como lo es el puerto, a ésta la denominé El carrete de los que corren. La TPS es realmente una gran fiesta multitudinaria que no se reserva el derecho de admisión. Niños, jóvenes, lolitas y lolitos pelolais, uno que otro muchacho luciendo su sopaipilla, familias enteras, gorditos, gorditas, club de runners y gente de la tercera edad. Mis totales respetos para éstos últimos, ¡ojalá llegar así a vieja!

Al igual que cualquier carrete, lo primero es lo primero: la previa. Obvio que había música, y de a poquito empezamos a entrar en calor elongando o con baile entretenido. La idea era ponerse en ambiente para lo que vendría.

Minutos antes de la partida es igual que cuando quedan pocos minutos para que cierre la lista. Todos corren a encajonarse y es como si formáramos una gran fila fuera de alguna disco. Y junto con el disparo comienza the real carrete; en mi caso la música que me acompañó durante los primeros 5k fue un compilado de Hardwell, Knife Party y los miembros de Swedish House Mafia.  Digo los primeros 5k, porque la muy pastela no me preocupé de cargar el ipod antes y me quedé sin batería. Los últimos 5k fueron puros “vamos paularaya, tú puedes, eres más de lo que crees, no se te ocurra parar mierda” y todas esas frases motivadoras mentales.  Al menos sirvieron, y pese a que los últimos 2k mi respiración era más cuática que en mi mejor performance sersuals, terminé dignamente los 10k.

Después se venía el after; su bajón de naranjas y plátanos y, lo mejor de todo,  BAR ABIERTO!!  Todo el gatorade y el agua mineral que quisieras tomar, y había tanta gente atendiendo en la barra que no tenías que hacer fila. Para los que aún seguíamos con energía, el after terminó con una clase de zumba.

En verdad es una experiencia la raja y no se necesita ser seco para participar. Dejo invitados a todos al próximo carrete de los que corren. Este será el domingo 13 de octubre en el 5to sector de Reñaca. Más info en http://www.maratonvina.cl/
C ya!

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AMOR DE OVO [mi primer cuento]

Febrero. Recién me habían pateado. Estaba cumpliendo mi luto de 5 siestas diarias, porque si no dormía, lloraba. Lo estaba superando y venía la fase dos: volver a las pistas. Agarrarme al primer weón que quisiera agarrarme, solo porque sí. Mi amiga, esa que te ayuda a recoger  los pedacitos del corazón roto, me acompañó a OVO. Algo tienen los bigotitos que me encanta, no sé si será desde Tomás González o desde antes. Y terminé bailando con un Sr. Bigotes: Colegio privado de Viña, universidad estatal, medicina. Bailamos, conversamos, nos reímos, coincidimos en que nos cargaba la burbuja de las privadas, teníamos amigos en común, seguimos bailando, nos besamos. No supe más de él.

Julio. Junta de amigas. La consigna era curarnos por nuestra amistad. Challenge Accepted. Todas tenemos un vacío desde que salimos de mi casa y llegamos a bailar a OVO. Nadie recuerda muy bien cómo entramos, pero llegamos a las 2:30 am y entramos igual. Y al rato estaba yo bailando con un Sr. Bigotes: Colegio privado de Viña, universidad estatal, medicina. Bailamos, conversamos, nos reímos, seguimos bailando, nos besamos. La ebriedad no me permitía notar el parecido, el deja vu. Fue sólo al final de la noche, cuando me retiraba con mis amigas que sentí que las coincidencias eran muchas. No supe más de él.

Septiembre. Estaba bailando con un grupo de amigas y amigos en OVO cuando lo vi. Lo vi y supe que era él. El también me vio pero no me reconoció, solo me miró como quién mira a alguien que le parece atractivo y luego siguió caminando. Pero volvió a pasar por donde yo estaba bailando y ya no había dudas,  el Sr. Bigotes estaba ahí y lo miré con una sonrisa coqueta y con descaro y él siguió caminando. No sé que habrá pensado de mí; yo estaba bailando con alguien (un amigo, por cierto), pero mis ojos eran para él. Decidida, lo fui a buscar. Estaba cerca de la barra, al otro lado de OVO. Le toqué el hombro y simplemente solté: Sabes, quiero bailar contigo. Me miró con cara extrañada y afirmó: Yo a ti te he visto antes. Sí,- le corroboré- hemos bailado antes acá. Parecía no creerme mucho, seguía extrañado y su cara de escepticismo me hizo dudar de mi memoria fotográfica y pensar que estaba haciendo el loco. Con una sola pregunta tendría solucionado el asunto. ¿Qué estudias?, le pregunté sin mucha pretensión. Medicina, me respondió.  Medicina en una universidad estatal, saliste de X colegio privado y los dos conocemos a X persona, me apresuré diciéndolo con alivio, menos mal no estaba haciendo el loco. Sonrió. Yo también. Se acordaba de mi nombre. A pesar de todas las cosas que yo recordaba, no recordaba el suyo. Bajamos a la pista de baile. Conversamos, bailamos, conversamos harto para haber estado en medio de la pista, nos reímos, seguimos bailando, nos besamos. Nos despedimos. No supe más de él.

Probablemente, continuará.

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SONRISA DE OREJA A OREJA

Ahora veo el video y confieso que me da un poquito de vergüenza. Salgo con una cara de weona impresionante, pero al menos soy una weona feliz.

No lo podía creer, no entendía que chucha estaba pasando, por un momento pensé que era una joda, no cachaba ná. De a poquito fui procesando lo que pasaba, pero mi cara seguía tiesa, con una sonrisa de oreja a oreja.

Más encima me piden que le responda ahí mismo! No sabía que chucha decir!! A esa altura de la noche con suerte me había tomado una cerveza, pero me sentía ebria de la pura emoción.

Fue un momento bacán, nuevamente mil gracias queridos amigos y mil gracias Bernardita.

BRUFINELLI ME INVITÓ A COMER COMPLETOS

Para la repartija de potos llegué tarde y no alcancé a agarrar mucho, pero para la repartija de amigos yo estaba en el VIP y me tocaron los mejores. Y es lo primero que me dice @Brufinelli en el video: “Oye Paula, tení unos amigos demasiado bacanes”. Cuánto sabe! Se encargaron de contactarla y hasta catetearla para que subiera el video. Lo mejor del mundo fue su buena onda y buena disposición para con nosotros. No cualquiera le graba un saludo de cumple a alguien que no conoce y le deja más encima una invitación a comer completos.

A veces es rico quedarse en la inocencia y dejarse sorprender. Nunca caché cuál era la necesidad de sacar mi pc y ponerlo en el living donde estábamos todos compartiendo. Era todo parte del plan. Esta fue una de muchas sorpresas de anoche y me deja dos lecciones. Con perseverancia y amor todo se puede; estoy un pasito más cerca de conocer a alguien que admiro y todo gracias a mis amigos. Y ahí va la segunda: tengo los mejores amigos del mundo ❤

MI LISTA DE CUMPLEAÑOS

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Para los que no sabían, estoy de cumpleaños el 19 de septiembre. Sí, el día de la parada. No, no es una fecha bkn para nacer. Andan todos con caña, con poca plata, y de por sí la gente ya anda celebrando así que, sea o no sea mi cumpleaños, se toma, se celebra, y se baila igual.

Adoptando la idea de una querida amiga, he decidido hacer una lista de regalos para todo aquél que desee hacerme un presente.

1. Su presencia.  Dado que es una fecha complicada y que es muy entendible que ande por cualquier lado o que ni siquiera sepa dónde está parado, se agradece enormemente si puede celebrar, tomar, y pegarse unos dancing el día de mi cumpleaños conmigo. 

2. Aritos pegados a la oreja, que no sean de perla. Súper simple, me acostumbré a ocupar aritos pequeños y sólo para ocasiones especiales ocupo aros grandes. Además,  estoy chata de que me digan que soy una patúa por ocupar aritos de perla. Se supone que todos saben que no intento aparentar nada. 

3. Pañuelos. Aunque tengo más pañuelos, he estado tooodo el año ocupando el mismo. Uno con hartos colores que me regalaron el año pasado. Por muy bonito que sea y por mucho cariño que le tenga, es momento de innovar y de superarlo; de ocupar otros pañuelos. Me perdí, seguimos hablando del pañuelo? 

4. NO me regale chocolates. Antes que un rico chocolate, prefiero que me regale un rico té o un copete. No soy muy de cosas dulces y aparte se viene el verano, no sea desubicao. 

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5. Cuentos para Grandes, de Japi Jane. El subtítulo del libro dice: Chilenos que dibujan y escriben de sexo.  Nada más que agregar. 

 

 

Y por último….

6. Una cita con la Ruffinelli. Ya tengo mi entrada a Lana del Rey y podré estar en primera fila. Ahora sólo me falta conocer a mi ídola chilena, la Carrie Bradshaw con olor a empaná. 

 

En fin. La lista ya está hecha. Con cualquiera de estos regalos me hará feliz, sobre todo con el número 1, que es el más sencillo de todos (:

HASTA QUE UN DÍA NO DIO PARA MÁS

Se veía venir el post mamón que vomita sensibilidad. Se veía venir y llegó.

Las despedidas siempre son complicadas. En verdad no siempre, pero cuando se tiene una ensalada de sentimientos de por medio, sí que lo son. Y como yo soy una ensalada de hormonas y sentimientos, generalmente para mí las despedidas son complicadas y por lo mismo las evito. No me gusta cortar lazos. Eso de dejarse de hablar y bloquearse de todo definitivamente me carga. Intento llevarme bien con toda persona con la que tuve una relación, formal o no formal.  Afortunadamente casi siempre me ha resultado, no digo que sea una gran amiga de todos ellos;  con algunos soy más cercana e incluso amiga, con otros podría tener un posible remember y con otros solo mantengo una mera buena onda, por cortesía. Pero hace poco tuve que decir adiós y no me quedó otra.

Y mientras escribo no dejo de escuchar Adiós de Cerati. Canción más ad’hoc para el momento no existe (si quiere la pone ahora y sigue leyendo escuchando la canción de fondo).   http://www.youtube.com/watch?v=GUf81ofAZV0

Luego de haber terminado, fueron muchos meses de una montaña rusa hormonal de pasar de momentos de odio a momentos de casi amigos a momentos de calentura y luego de vuelta al odio y de vuelta a un apoyo de amigos en momentos complicados. Una tortura. Casi siete meses de no querer y no poder decir adiós. Una mierda.  Ya ni me acuerdo cuantas veces me dije a mí misma  “Ya, ahora sí que chao con él”. Ilusa paularaya, ilusa. No pasaban ni dos semanas y volvía a hablarle de cualquier intrascendencia. Y el muy pelotudo igual siempre respondía, quizás no de muy buena gana y más por cortesía que por otra cosa, pero igual respondía y eso obviamente hacía más complicado el cortar todo el asunto. “Hasta que un día no dio para más” y se aburrió de la montaña rusa (con justa razón).  Al menos me dio razones y son súper entendibles, y pese a la pena que pude sentir le agradezco el acto de valor y madurez que pudo tomar y que yo no fui capaz.

Confieso que me hubiese gustado que mis amigas hubiesen tenido más carácter para retarme alguna de  las veces que contaba que había vuelto a hablar con él. Ninguna fue tan dura. También me pregunto si eso hubiese servido de algo; me conocen bien y saben que lo terca no me lo quita nadie. Y es que en cosas del amor una se pega tantos porrazos como quiera pegarse, a quién no le ha pasado.

Pero no quiero que este blog sea para repartir pena,  así que citaré nuevamente al gran maestro Cerati: “poder decir adiós es crecer” y crecí un poquito más. No me quedó otra, lo dije al principio, pero la verdad es que lo acepto de buena gana. Como dice mi tercer tatuaje “Everything happens for a reason” y si hay otra frase que me gusta mucho y que viene muy bien es “She saw every ending as a new begining”.  Tiempos nuevos, tiempos para mí.  Siempre buscando lo positivo, la guía es optimista (:

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