SOÑAR DESPIERTA – CRAVE YOU [cuento]

Antes de leer, póngale play:

Arriba de la trotadora, ya se empezaban a sentir aquellas semanas de ausencia del gym y aquellas dosis semanales de tablas de sushi ganadas misteriosamente. Había que seguir trotando no más, prohibido arrugar. Adelanté mi lista de reproducción hasta llegar al tema que sabía que no me iba a fallar, que me iba a transportar a cualquier lado para no pensar en lo destruida que me veía en aquél momento. Era algo casi mágico, nunca sabía a dónde me llevaría aquél tema.

Sorpresivamente me llevó a ti: yo te bailaba en ropa interior y una camisa tuya, mientras que tú mirabas expectante. Te sonreía coqueta, me correspondías la mirada, nos decíamos demasiado sin palabras. Luego del primer coro cambió el escenario; recostado sobre tu cama, ya no me mirabas, tenías los ojos vendados y las manos sobre tu nuca. Lo único que escuchabas era aquella canción y lo único que sentías eran mis manos, mi boca, mi aliento. Querías un beso, se notaba, pero no lo tendrías tan fácil; la espera lo haría más rico. Y así recorrí tu cuerpo, alternando caricias suaves y caricias enrabiadas. El metal helado de mi collar rozaba tu pecho que en esos momentos ya ardía y lo único que quería era sacarte la venda y soltarte las manos, pero al mismo tiempo quería mantener ese momento por unos segundos más. No aguanté más y te di un beso, qué beso más rico, fue como una explosión, como un secreto guardado por tanto tiempo que se grita con ganas.

La canción estaba terminando y a esas alturas ya no recordaba el cansancio, hasta mi cara había cambiado. Fue como cuando despiertas del sueño justo en la mejor parte, sólo que estaba soñando despierta, arriba de una trotadora, sudando la gota gorda.

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LA INVERSIÓN ES BILATERAL

inversioncita

Luego de leer una columna en el blog de japijane acerca de todo lo que nos preparábamos las mujeres antes de una cita con final feliz y que, por lo tanto, estábamos en todo nuestro derecho de enojarnos si nos cancelaban a última hora, he decido ponerme del lado de los hombres y decir que la inversión es bilateral.

Es cierto, nosotras hacemos una tremenda inversión. Partiendo por el chequeo en el calendario y el depilado (en muchos casos) y terminando con el qué-me-pongo (que incluye la lencería ad’hoc). Es tiempo y plata, sobre todo tiempo. Pero como “time is money” al final es la misma cuestión. Pero ellos también se preparan. Actualmente son cada vez más los hombres que se depilan y, sea el caso o no, si tienen intenciones de un final feliz, tirarán alguna de sus mejores pintas.

Nuestra inversión es más que nada previa al encuentro, mientras que las de ellos es más in situ. Si el compadre se quiere lucir, probablemente invitará mínimo a unos happy hours para ir relajando el ambiente. Quizás al compadre no le gusta mucho bailar, pero se va a mamar un par de horas en la disco porque a ella le encanta bailar y porque es un perfecto lugar para dar el puntapié inicial. Claramente en este caso no hubo una cancelación de último momento, pero puede ser que le calentaron la sopita all night long (y que se la calentaban de hace tiempo) y lo dejaron con las ganas igual.

Aquí se trata de amor propio, empatía y consecuencia. Si en el fondo a nadie le gusta que nos dejen con las ganas.