ANDAR EN PELOTA

“Hay cachado lo rico que es andar en pelota?” Me pilló por sorpresa la pregunta, pero rico po, me encanta que me sorprendan. Me reí y dije que sí, fue lo primero que se me ocurrió. “Es extrañamente cómodo, es que no estamos acostumbrados, (…) pero es tan íntimo y liberador, que eso lo hace rico.”

Me quedé pensando en el tema y sí, me parece rico, pero no lo suficiente. A veces es necesario sentir algo que me aprieta un poquito en la espalda o en los hombros. Me gusta que mis pechugas se mantengan en su lugar, dibujando un bonito escote; como si fueran inmunes a la gravedad que empieza a pesar con los años. Andando en pelota eso claramente no pasa, andan libres por la vida y caen un poquito. Tampoco es tan terrible, al menos no a mis 23 años. Creo que ese es mi subconsciente recordándome que no quiero tener las pechugas por el ombligo cuando sea vieja.

Sentirse bien andando en pelota es sentirse tremendamente bien con uno mismo, sentirse tranquilo, no sentir vergüenza de nuestro propio cuerpo. Y eso me pone a pensar, que aún hay gente que sólo tira con la luz apagada y debajo de las sábanas. Qué es esa wea! Dónde queda el sentirse rica? Que te hagan sentir la mujer más deseable del mundo y viceversa? Porque aquí la cosa corre pa los dos lados, no podemos quedarnos atrás y sólo dejarnos querer. Tirar con la luz apagada me parece triste, una falta de respeto hacia uno mismo. Un típico error de algunas mujeres es pensar que nos van a andar mirando los rollos, cuando en realidad, al sacarnos la polera los ojos de ellos sólo se concentrarán en un spot. O en dos. No me incluyo en ese saco, porque pese a tener un rollito escondido, una costilla salida y más cintura a un lado que al otro, la única vez que fui a un motel me vi rodeada de espejos y me sentí más rica que nunca.

Y tú? Hay cachado lo rico que es andar en pelota?

 

103111-nan-goldin-3

Scopophilia, Nan Golding, 2011

Anuncios