CATÁLOGO DE CITAS #1 El Escritor

Enero (hacía un calor de mierda). Decidí ir sola a la presentación de la antología de Claudio Bertoni. Primero que todo debo agradecerle al poeta, mi antiguo (o eterno) muso, por haberme “presentado” a Bertoni y su especial poesía. El evento era en la azotea de un local del Barrio Lastarria y, además de Bertoni, leerían poemas de la antología la Camila Gutierrez (Joven y Alocada) y Rafael Gumucio.

10410351_10152822710614191_6980135002174187270_nAl finalizar la presentación hubo un pequeño cóctel y aproveché el momento de distensión para intentar acercarme a Camila, la encuentro seca y guapísima, quería una foto con ella. Me di cuenta que no era la única, a mi lado un grupo de hombres de unos treinta y algo comentaba acerca de la belleza de la Joven (ya-no-tan-joven) y Alocada. No pude evitarlo, y me metí en la conversación patudamente. Uno de ellos la retrató y aproveché la oportunidad de hacer lo mismo. Claramente pensaron que yo era lesbiana y se sorprendieron al saber que no, que sólo apreciaba la belleza en todas las formas y colores que se pudiese presentar.

Eran escritores, todos ellos. Algunos a medio tiempo, otros a tiempo completo. Uno de ellos había estudiado historia durante un tiempo, mi papá le había hecho clases. El mundo es enano. Él me invitó a una cerveza, acepté sin dudar. Al principio pensé que íbamos todos, luego caché que no, que íbamos los dos.

Abandonamos el local y empezamos a caminar por Lastarria. Me preguntó si creía en el amor. Wow. Qué pregunta. Me contó que había tenido una relación de 8 años. Que luego de eso estuvo mucho tiempo sin creer en el amor. A mí me parecía simplemente fascinante. Me sentí como en Antes del Amanecer, caminando por bellas calles, conociendo la ciudad y conociéndonos, mientras buscábamos un lugar que tuviera cervezas y asientos.

10011495_10204951775648046_2914623825467511238_nCuando por fin encontramos un lugar, nos dedicamos a hablar de todo un poco. De nosotros, de literatura (tema del que sé muy poco, así que me limitaba a escuchar y aprender) y de cine, tema en el que me pude defender más. Qué tipo más interesante, su forma de pararse frente al mundo, entendiendo derrotas, victorias y sueños me parecía fascinante. Era un tipo que claramente había vivido harto más que yo, pero no sólo había vivido: sentí que había vivido intensamente; que había amado intensamente, había sufrido intensamente y se había recuperado intensamente. Nos tomamos otra cerveza y luego nos despedimos en Bellas Artes.

Al llegar a mi casa noté que él había hecho un relato de su día en FB, sin duda su forma de escribir era muy bonita. Me describió como “una hermosa mujer a la que no conozco pero a la vez conozco. Inteligente y de carácter, con una vanidad que no incomoda. Amo las vanidades bien llevadas. No pude adivinarla (como diría Stendhal) y eso habla bien de ella”. Esa descripción fue el broche de oro para mi cita improvisada. Gracias señor escritor por tan bella descripción y por tan agradable tarde/noche.

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DEDICAR CANCIONES

Encuentro super shulo (si, con ese ashe) dedicar canciones romanticonas. Pido solemnemente que nunca me dediquen una canción de Arjona, Sin Bandera, Rio Roma o algo por el estilo. Pensándolo bien, hacer esa petición está un poco de más, porque creo que nunca saldría con alguien que fuera fanático de Arjona o Sin Bandera (y si llega a ocurrir eso, porfa rescátenme). Siempre hay una excepción que cumple la regla, y confieso que me derretiría de amors si me cantan “eres tan gigante y loca de verdad, habrán sido drogas mágicas?” o si me dicen que “si el invierno es muy largo, yo puedo acortarlo” #dato. Sí, me gustan las canciones más raras y no tan manoseadas, porque así puedo pensar que son sólo para mí.

Igual es muy cierto que la música evoca muchas sensaciones y siempre existirá una canción que nos recuerde a alguien especial, o algún momento que queramos atesorar. Y como este es mi blog y puedo darme el lujo de contradecirme a diestra y siniestra, escribí esta entrada con el objetivo de dedicar una canción. Porque en el fondo no me parece tan shulo dedicar canciones, sino que lo que me parece realmente shulo es dedicar canciones shulas y manoseadas.

A ti, que te carga la nueva escena musical chilena; a ti, que de una u otra forma estuviste en mis momentos complicados, ayudándome con palabras precisas; a ti, que nunca has tenido reparo en criticarme y lo haces medio en broma medio en serio  (porque en el fondo me quieres); a ti te digo “démonos el tiempo para ver qué es lo que pasa, sin definir ni recurrir a nadie más”.