EL SÍNDROME ARIEL LEVY

promedio-rojo-2Friki-MemeNo es ningún misterio que Ariel Levy es un actor muy guapo y con el medio físico (por decir poco). Pero se acuerdan como era Ariel antes de la trilogía “Que pena tu vida/boda/familia”? No era na’ tan mijito rico po. De hecho era un guatón con espinillas bien parecido al meme del gordo geek, le faltaba solo tener el pelo largo para hacerse una colita y quedaba igual. Nadie se hubiese imaginado que el guatón loser de Promedio Rojo iba a cambiar tanto. Habrá sido por salud,  por vanidad, por pega, no lo sabemos; el tema es que Ariel Levy se puso las pilas y cambió (para mejors).

imagesHe leído y escuchado a personas que dicen que ahora Ariel Levy no les cae tan bien como antes porque cambió y ahora se cree mijito rico: que les gusta lucir sus músculos y calugas, que le encanta sacarse fotos sin polera, etc., etc. Y ahí es cuando yo pienso, ¿qué tiene de malo creerse mijito rico, si realmente lo es? Y si no lo fuera, sería malo que se creyera el cuento? No nos han enseñando siempre a querernos y creernos el cuento?

11235328_10153197055874191_6379398385924770939_nYo no seré actriz, tampoco fui gorda, pero al igual que Ariel Levy, yo antes no tenía mucho brillo (puede leer “Cuando chica fui fea…”). Actualmente me encanta sacarme fotos con poca ropa y no le encuentro nada de malo a eso. Porque padezco el síndrome Ariel Levy. No soy musculosa, no tengo calugas, pero me creo el cuento de que, por un rato, puedo jugar a ser modelo de SuicideGirls y pasarlo la raja. Y al que le guste bien. Al menos a mí, me encanta.

El hecho de haber sido medios fomes y desabridos en la pubertad/adolescencia no tiene por qué condicionarnos a no tener brillo para siempre. Aplausos para todos aquellos que padecemos el síndrome Ariel Levy y aprendimos a querernos más, a sacarnos partido y no tenemos miedo de mostrarlo. Pico para todos los haters.

CUANDO CHICA FUI FEA, AHORA LO AGRADEZCO

katypAsí es. Cuando chica era terriblemente fea. Todo lo malo de la pubertad en su máxima expresión. Todo lo que tiene el típico prototipo de niña nerd en las películas gringas lo tenía yo. Lentes redondos, frenillos, pelo descuidado y más encima corsé ortopédico porque tengo la columna chueca. Y para rematarlas, era buena alumna, la matea del curso. Una Hermione Granger cualquiera, pero no la de las últimas películas, sino la de la primera, cuando tenía la cagá en el pelo y era bien odiosita. Agreguemos además que en ese tiempo lo geek no era top, es más, nadie usaba las palabras geek o hipster y los lentes grandes eran cualquier cosa, menos el último grito de la moda.

446732938_640¿A qué va todo esto? ¿Cuál fue la gracia de haber sido la fea del curso? Para explicarme bien, primero voy a dar el contraejemplo. Una vez escuché una entrevista de la Josefina Montané (la flexible, I love it!, etc.), en la que ella contaba que era súper pa’dentro. De chica era super expresiva y en la pubertad se empezó a volver más tímida e introspectiva. Tan tímida, que incluso se dio varias vueltas antes de contar el por qué. Le daba vergüenza reconocerse como minita rica. La cosa es que la mina se volvió tan bonita, tan ricarda, que eso la condicionó mucho, tanto positiva como negativamente. El estereotipo de la mina linda pero tonta es más que conocido, y obvio que ella sufrió de eso, y del odio y envidia de todas las demás compañeritas de colegio (probablemente yo también la hubiese envidiado mucho).

Y bueno, como yo no tenía tanto encanto en la pubertad, tuve que armarme de otros recursos. Fue en esa época que se desarrolló y se fraguó mi desbordante personalidad (puta que me gusta la palabra desbordante).  Me volví sociable, participativa, motivada. Quería destacar de alguna forma, y físicamente no tenía ni un brillo. Tuve baja autoestima por ser fea y porque nadie me pescaba, no fueron los mejores años, pero de todo es posible rescatar algo. Lo bueno es que la pubertad es transitoria, pero la personalidad se mantiene. Chao frenillos, hola lentes de contacto, empecé a cuidar más mi pelo y, aunque más tarde que temprano, me crecieron las pechugas.

Actualmente estoy más que contenta con mi físico, me gusta cuidarme, verme bien y además, tengo personalidad para tirar a la chuña (o al Chuña). Ahora puedo decir con toda tranquilidad Cuando chica fui fea. Ahora lo agradezco.

PEOR ES EL CONFORMISMO

Imagen

Peor es nada, dicen por ahí. Yo creo que peor es el conformismo. 

Hace muchísimo tiempo que no me pasaba, o quizás es primera vez que me pasa. No hay nadie que me mueva el piso. Nadie por quien desvelarme o a quien querer dedicarle canciones. Ese hermoso momento de autovaloración y de no querer “lo que alcance” si no “lo que merezco” llegó y llegó para quedarse. A continuación, una breve descripción de algunos personajes de la actualidad del diario vivir de paularaya.

El señor hormona. Está aquél con el cuerpo hecho a mano o a punta de proteínas que suda sex appeal . Importante es no quedarse solo en un sudor metafórico, sino uno acompañado de las mejores performances ever. El problema??  Calladito se ve más bonito. No diré que es más huevón que las palomas porque sería una exageración, pero es de esas personas con las que no hay tema. Fome po wn. Rico, pero fome.

El interesante. Caso contrario al anterior. Amigo de mis amigos, nunca una segunda intención. Pero con el paso del tiempo, cada conversación es un mundo nuevo: un mundo de letras, melodías e ideas. Una persona realmente interesante que invita a conocerla más. Dan ganas de seguir descubriendo mundos.  El problema?? Ninguno en verdad. Pero el sentimiento se acerca más hacia una admiración que a otra cosa. No hay movimiento de hormonas.

El extranjero con cancha.  Aunque siempre me he declarado amante y defensora del producto nacional, siempre debe existir la excepción que cumpla la regla. Simpatía por montón y más directo que los chilenos. Nuevamente, la simpatía no calienta, pero quizás su seguridad sí.  Vamos a darle el beneficio de la duda eso sí. Hasta ahora hay más misterio que nada.

Si mezclara a los tres  y añadiera uno que otro ingrediente podría crear a un hombre ideal o algo que se le acercara bastante. Pero no sé de magia ni tampoco pretendo saber. Por ahora prefiero estar sola,  disfrutando de los pequeños detalles de la vida.  Y repito: peor es nada? No lindo, peor es el conformismo. Mejor sola que mirando pal lado.

BONUS TRACK: A ti no te cambiaría nada. Tienes una chispa encantadora y transpiras actitud, no necesitas más. Yo bien sé que detras de tanta actitud se esconde humildad e inseguridad y me siento privilegiada de conocer ese lado B. Tres palabras y mil risas: entendernos como si nada. A ti no te cambiaría nada. Una sola cosa te sacaría: tu polola.

LAS MINAS RICAS TAMBIÉN SIENTEN

1185272_10151857203892958_1428170697_n

Hace poco leí una columna de Carolina del Real que se titula Eeeeeeellaaaaaaa…
http://lascabronasdulceslodecimosfuerte.blogspot.com/2013/10/eeeeeeelllllaaaaaaa.html

Se hace evidente toda esa envidia hacia la mina rica y más encima trata de buscarle todos los peros que no la hagan ver tan bien. No creo en esa lástima que dice sentir la autora.  No me haré la defensora pública de las minas ricas ni decir que nunca he sentido envidia de una, es más, mis amigos me han escuchado declarar mi “odio” hacia una mina en particular por la simple razón de que la encuentro preciosa y tremendamente flaca, seguido por un ojalá ser así. Solo quiero desmitificar esa huevada de que todas las minas ricas miran a todos por arriba del hombro y se dedican netamente a pelar o que su primera estrategia para comenzar una conversación sea esa.

Estaba carreteando ayer en un local y acompañé a mis amigas a fumar. Le pedimos a las chicas de la mesa de al lado que nos cuidaran la mesa, en la que estaban nuestros tragos y nuestras chaquetas. Al regresar a la mesa, nos encontramos con la sorpresa de que estaba ocupada; ocupada por tres “eeeeellaaaas” como diría Carolina. Había ganado Chile, nadie andaba con ánimos de discutir así que decidimos compartir la mesa y quedé al lado de una de estas tres estupendas: ojos azules, rubia natural de cabello largo y liso, bonita. Cruzamos un par de palabras y al poco rato me comentó que necesitaba carretear y celebrar porque estaba pasando por un mal momento, su papá pronto empezaría con quimioterapia. Cuático que me lo contara así de la nada, acababa de conocerme, pero claro, necesitaba desahogarse. Lo que menos se esperaba ella era que yo la entendiera tanto. Me preguntó varias cosas, traté de contarle mi experiencia y darle harto ánimo y así fue como un momento de nuestro carrete se convirtió en un intercambio de experiencias acerca de un familiar con cáncer. No fue para nada una conversación incómoda, de hecho fue bastante grata, y al rato nos fuimos a bailar. Fue ahí cuando me di cuenta que la polera que tenía era cortita y que tenía una cintura y un abdomen envidiable. “Te odio weona, erí demasiado regia”, le dije. Con cara de esloquehay me responde “pucha en verdad no hago nada, es genético” y acto seguido me levanta la polera y me dice que yo también estoy regia.  Puta, no es culpa de ella ser regia po, qué le va a hacer, afearse? Nada de eso! Y la mina fue cualquier cosa menos mala onda, agrandada o petulante. Seguimos bailando cagadas de la risa.

Carolina, las minas ricas también sienten. Sienten  miedo, sienten tristeza, sienten rabia, sienten impotencia al no saber qué hacer cuando saben que un familiar tiene cáncer. Saquémonos esos prejuicios, saquémonos esas discriminaciones y empecemos a sacarnos partido, empecemos a trabajar el amor propio.