CATÁLOGO DE CITAS #4 EL ROCKSTAR

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Marzo 2015. Primer día de Lollapalooza. Hacía un calor de mierda y se lo hice saber. Le mandé un whatsapp diciendo: hace un calor de mierda acá, yo que tú mañana toco sin polera (coqueta la weona, descarada). Al rato me responde: dónde estás? – Lolla – respondí yo. Buena, en un rato voy para allá, nos juntamos en lo oscurito??

Yo no lo podía creer. Dónde estaban las cámaras? Es que una cosa es el joteo por whastapp, pero otra cosa es con guitarra. Nunca nos habíamos visto en vivo. O sea yo lo había visto desde el público como una fan más, y el sólo me conocía por fotos de instagram (benditas redes sociales que acercan a la gente, las amo). Y de corazones en instagram pasamos al whatsapp y ahora estábamos coordinando encontrarnos en Lolla; creo que yo no estaba preparada para eso.

Poco coincidimos en los artistas y escenarios, aparte lo principal eran los conciertos, encontrarnos era secundario. Pero ya terminada la jornada pasamos a mensajes de voz y luego a llamadas, la invitación era a carretear a su depa… ven con unas amigas.

Ya, ok. Esto no es una cita. Pero no me importa. “El rockstar” me estaba invitando a piscolear a su casa. Obvio que en su calidad de “rockstar” puede hacer eso bien seguido y lo más probable es que lo haga. Pero tampoco me importa eso, después de meses de coqueteo, iba a piscolear a su casa.

Una de mis amigas estaba motivadísima. Siempre había querido carretear con ellos. Si pensamos en las expectativas que una se hace sobre lo que es un carrete de artistas que van a tocar en Lollapalooza (llamémoslos rockstars, me gusta decirles así), esto era una mierda de carrete. Era un carrete normal con gente normal, pero un poco fome porque lo único que hacían era hablar del nuevo disco y de cosas de la banda. El único que nos pescaba (a mí y a mis amigas) era el anfitrión, que nos preguntaba sobre el festival y sobre nosotras.

Llegó ese típico momento en cada carrete que te vas en voladas super profundas y pasamos por temas como política, salud, feminismo, ciclovías, y no sé cuánto tema más. Yo estaba en mi salsa pero mis amigas en un momento se empezaron a aburrir. Se fueron pero yo preferí quedarme. Al rato me llega un mensaje que dice: “no te lo agarrai y te matamos, nos aguantamos toda esa paja por ti…  jajaja”.

Y bueno, a un año de Lolla, sigo viva. Gracias amiguitas por aguantar toda esa paja. Yo lo pasé muy bien.

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LA INVERSIÓN ES BILATERAL

inversioncita

Luego de leer una columna en el blog de japijane acerca de todo lo que nos preparábamos las mujeres antes de una cita con final feliz y que, por lo tanto, estábamos en todo nuestro derecho de enojarnos si nos cancelaban a última hora, he decido ponerme del lado de los hombres y decir que la inversión es bilateral.

Es cierto, nosotras hacemos una tremenda inversión. Partiendo por el chequeo en el calendario y el depilado (en muchos casos) y terminando con el qué-me-pongo (que incluye la lencería ad’hoc). Es tiempo y plata, sobre todo tiempo. Pero como “time is money” al final es la misma cuestión. Pero ellos también se preparan. Actualmente son cada vez más los hombres que se depilan y, sea el caso o no, si tienen intenciones de un final feliz, tirarán alguna de sus mejores pintas.

Nuestra inversión es más que nada previa al encuentro, mientras que las de ellos es más in situ. Si el compadre se quiere lucir, probablemente invitará mínimo a unos happy hours para ir relajando el ambiente. Quizás al compadre no le gusta mucho bailar, pero se va a mamar un par de horas en la disco porque a ella le encanta bailar y porque es un perfecto lugar para dar el puntapié inicial. Claramente en este caso no hubo una cancelación de último momento, pero puede ser que le calentaron la sopita all night long (y que se la calentaban de hace tiempo) y lo dejaron con las ganas igual.

Aquí se trata de amor propio, empatía y consecuencia. Si en el fondo a nadie le gusta que nos dejen con las ganas.