DIARIO DE UNA CANDIDATA – Capítulo 1

Probablemente desde que partió la campaña he tratado de imaginar cómo retratarla en el papel, tratando de abarcar lo más posible, sin caer en la fomedad de las cosas obvias de ser candidata. Mi primera idea fue hacer una separación estilo lo bueno, lo malo y lo feo; el problema es que son demasiadas cosas buenas y en lo feo podía caer en declaraciones que no son dignas de una candidata y se acercarían más a declaraciones de otros candidatos (sí, de los feos).

Claramente no tenía idea de todo lo que me esperaba cuando dije “Sí, acepto… Acepto ser candidata en la mesa ejecutiva de una nueva FEPUCV”. Y nicagando lo dije de esa forma, pero ahora que lo pienso, lo que hice fue casarme con este proyecto (y hasta ahora no pienso divorciarme). ¿Qué es lo peor que podía pasar? En una primera instancia, pensé que lo peor era que ChicoMeme Pucv (página de memes de la universidad) pudiese agarrarme para el weveo. No sé si para bien o para mal, ChicoMeme estuvo más fome que cualquier otro año así que no fue problema.

¿Qué fue lo peor que pasó entonces? Que durante un mes y medio no pise el gimnasio, que mi alimentación se basó en muchas empanadas o comida express en la universidad y pizzas durante las reuniones (de las pizzas no me quejo) y que falté a clases un poco más de lo normal y dormí un poco menos de lo normal. Ah! Y que una loca con complejo de agente secreto me siguiera durante una mañana y que inventara que le pegué (y que nadie le diera mucha bola con eso). Sumando y restando, no suena tan terrible.

Las cosas buenas son caleta, pero puedo resumirlas en dos grandes bloques. Le gente que conocí y Yo. Sí, suena más ególatra que la chucha decir que una de las cosas buenas fui yo, pero me refiero a todo el crecimiento personal que tuve, sumándole esa sensación de Rockstar pobre que te da el ser candidato. “Hay que tener cuero de chancho pa’esto”, me dijeron en un principio… y creo que sobreviví gracias a ese crecimiento; por ponerle garra y entregar todos los días lo mejor de mí durante la campaña y terminar sorprendiéndome a mi misma de lo que pude lograr. Y cómo no iba a sentirme Rockstar, si de un día pa’otro te conviertes en candidata, te empiezas a hacer “conocida” y hasta sacas aplausos cuando entras a una sala de clases de un curso X. Como no sentirme Rockstar si el día de las elecciones tenía gente siguiéndome, una mezcla entre grupie y guardaespaldas. Como no sentirme Rockstar, si todos los miembros de la IA, UNE y FEL se dieron la paja de leerse todo mi blog para saber quién era esta chiquilla que se candidateaba como Secretaria de Bienestar por la Lista1  (un saludo a todos ellos si es que están leyendo ahora).

Y la gente que conocí es tan bacan que se merece una entrada para ellos solitos. Por ahora, solo agradecerles por haberme invitado a ser parte de este proyecto. Gracias totales. 

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QUERIDO 2013

Año culiao bueno! Creo que nuestra relación tiene la suficiente confianza para tratarte así, sabes que es con cariño.

Bien sabrás que al principio te odié. “Año de mierda”, “ojalá se acabe rápido”; eran frases típicas en momentos weones de despecho que ahora miro hacia atrás y me río. Me río, pero también les saco una enseñanza. Partamos con decir que fui la weona con más mala cuea del mundo porque eran las 00:00 y yo tenía 38,7°C de fiebre, así que mi carrete duró, con mucho esfuerzo, hasta algo así como las 3 AM. Penca. Sigamos con que me la jugué, volví, y a menos de 3 semanas me volvieron a patear. Qué manera de llorar weón, pero es en esos momentos donde aparecen los amigos y amigas más bacanes del mundo, y te sacan a pasear, a tomar café y obvio, a carretear. Gracias, infinitas gracias. Pasó el tiempo y conocí a alguien que me llamó la atención, empezamos a salir pero nunca funcionó totalmente y se convirtió en otra cosa. Me hacía la ruda, la que le daba poca importancia, pero cuando eso colapsó justo coincidió con perder a una amiga y lo pasé mal, pero aprendí. Aprendí a quererme más, aprendí que la confianza es clave en una amistad y aprendí que las amigas no se pierden, sino que simplemente nunca lo fueron y se confundió una buena onda con amistad.

Pero qué onda, hasta acá todo mal y yo diciendo que fuiste un tremendo año; seré masoquista acaso? No, no es eso. Hasta septiembre me quejaba del año de mierda; puro lloriqueo hasta el día de mi cumpleaños. Ese día, a excepción de una sola persona, en mi casa estuvo todo aquél que yo quería que me acompañara. Me tenían la tremenda sorpresa (ver La Sorpresa o Mi reacción). Y ahí fue cuando hice click: tengo los mejores amigos del mundo. El 2013 fue un año de conocer nuevas amistades y fortificar las antiguas. Y ahí me di cuenta que me estaba quejando de lleno. Y ahora haré una lista de todas las weas bacanes que pasaron este 2013, que no fueron pocas. No tienen ni orden cronológico ni de importancia.

Fui ayudante de un ramo en la u, me seleccionaron para hacer la práctica en BHP Billiton, escuché a Knife Party en vivo en Ultra Chile, me metí al gimnasio y tuve un personal trainer bacán, me hice un blog!, me tomé un café con Bernardita Ruffinelli (sí, la Rusia guapa de El blog de Bernardita Ruffinelli), fui a Mysteryland, un amigo se ganó entradas dobles para Kate Elsworth y me invitó, me puse un poco más “runner” que el año pasado, estuve a METROS de Lana del Rey, en total tuve 4 sesiones de fotos distintas y todas estuvieron la raja, y me volví más mujer. La lista no acaba; aprendí a quererme y valorarme más, aprendí a no ser tan autocrítica y a perdonar, descubrí el amor por escribir y tuve con quien compartirlo. 2013: Qué manera de hacerme crecer! Y aunque dije que esta lista no tenía orden de importancia, obviamente dejé lo mejor para el final. Alguna vez dije, por más de una razón, que no quería estar en una relación hasta haber egresado. Pero cuando el año comenzaba a despedirse y se empezaba a asomar tímidamente el 2014, tuve que comerme mis palabras. Conocí a un hombre encantador y estoy felizmente pololeando desde el 30 de diciembre.

Gracias por todo 2013, siempre te recordaré como un año la raja, hasta ahora vas ganando como el año más bacán de todos. Te despido con cariño y ansiosa por todo lo que vendrá el 2014. Chao 2013, el mejor año, y eso que aún no terminas.

HASTA QUE UN DÍA NO DIO PARA MÁS

Se veía venir el post mamón que vomita sensibilidad. Se veía venir y llegó.

Las despedidas siempre son complicadas. En verdad no siempre, pero cuando se tiene una ensalada de sentimientos de por medio, sí que lo son. Y como yo soy una ensalada de hormonas y sentimientos, generalmente para mí las despedidas son complicadas y por lo mismo las evito. No me gusta cortar lazos. Eso de dejarse de hablar y bloquearse de todo definitivamente me carga. Intento llevarme bien con toda persona con la que tuve una relación, formal o no formal.  Afortunadamente casi siempre me ha resultado, no digo que sea una gran amiga de todos ellos;  con algunos soy más cercana e incluso amiga, con otros podría tener un posible remember y con otros solo mantengo una mera buena onda, por cortesía. Pero hace poco tuve que decir adiós y no me quedó otra.

Y mientras escribo no dejo de escuchar Adiós de Cerati. Canción más ad’hoc para el momento no existe (si quiere la pone ahora y sigue leyendo escuchando la canción de fondo).   http://www.youtube.com/watch?v=GUf81ofAZV0

Luego de haber terminado, fueron muchos meses de una montaña rusa hormonal de pasar de momentos de odio a momentos de casi amigos a momentos de calentura y luego de vuelta al odio y de vuelta a un apoyo de amigos en momentos complicados. Una tortura. Casi siete meses de no querer y no poder decir adiós. Una mierda.  Ya ni me acuerdo cuantas veces me dije a mí misma  “Ya, ahora sí que chao con él”. Ilusa paularaya, ilusa. No pasaban ni dos semanas y volvía a hablarle de cualquier intrascendencia. Y el muy pelotudo igual siempre respondía, quizás no de muy buena gana y más por cortesía que por otra cosa, pero igual respondía y eso obviamente hacía más complicado el cortar todo el asunto. “Hasta que un día no dio para más” y se aburrió de la montaña rusa (con justa razón).  Al menos me dio razones y son súper entendibles, y pese a la pena que pude sentir le agradezco el acto de valor y madurez que pudo tomar y que yo no fui capaz.

Confieso que me hubiese gustado que mis amigas hubiesen tenido más carácter para retarme alguna de  las veces que contaba que había vuelto a hablar con él. Ninguna fue tan dura. También me pregunto si eso hubiese servido de algo; me conocen bien y saben que lo terca no me lo quita nadie. Y es que en cosas del amor una se pega tantos porrazos como quiera pegarse, a quién no le ha pasado.

Pero no quiero que este blog sea para repartir pena,  así que citaré nuevamente al gran maestro Cerati: “poder decir adiós es crecer” y crecí un poquito más. No me quedó otra, lo dije al principio, pero la verdad es que lo acepto de buena gana. Como dice mi tercer tatuaje “Everything happens for a reason” y si hay otra frase que me gusta mucho y que viene muy bien es “She saw every ending as a new begining”.  Tiempos nuevos, tiempos para mí.  Siempre buscando lo positivo, la guía es optimista (:

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